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Corazón Valiente

Por Carlos A. Villalobos Cortés

La historia de Miguel Ángel Ramírez Lara bien podría servir para escribir un guión cinematográfico. Avecindado en Quintana Roo desde hace 28 años, primero en Cancún y luego en Playa del Carmen, proveniente de Alvarado Veracruz, Ramírez Lara llegó pasada la adolescencia al estado de Quintana Roo, pronto descubriría la belleza del lugar, las oportunidades para la gente trabajadora pero también los sinsabores de autoridades de todos los órganos coludidas con los grandes capitales quienes buscan por todos los medios monopolizar el mercado de la prestación de servicios turísticos.

“Tras conocer este paraíso un primo me hace el ofrecimiento de quedarme a vivir acá en este bello estado, así fue el inicio de mi estadía en Quintana Roo, estudié el idioma inglés porque acá se requiere mucho hablar este idioma por el turismo que nos visita, aprendí las rutas como guía de turistas al trabajar en un hotel”.

“Al poco tiempo tuve la oportunidad de acceder a un crédito gracias a que conocí al delegado de la financiera nacional de desarrollo, Financiera Rural en aquel entonces, él me preguntó que si no me cansaba de ser empleado y así fue que luego de leerme algunos requisitos me invitó a meter mis documentos y afortunadamente salí aprobado, tiempo después en 1999 me otorgaron un préstamo que habría de pagar pues era un apoyo federal para hacer crecer o emprender pequeños negocios, en mi caso compré mis embarcaciones, hice el trámite a las capitanías de puertos y así comenzó el negocio”.

Ramírez Lara recuerda como su trabajo pisó callos de gente más poderosa, eran los tiempos en que los municipios se habían independizado y eso provocó que autoridades del pasado coludidas con grandes capitales presionaran a prestadores de servicios pequeños para dedicarse a otras actividades.

“El miedo de perder mi patrimonio y perder mis embarcaciones lo que me provocaría meterme en un lío legal con la Financiera me hizo surgir y buscar ayuda a muchas instancias incluido el Presidente de la República Felipe Calderón, el acoso por parte de las autoridades municipales de Cancún era terrible, ellos querían monopolizar todo el mercado y como yo me había metido con mucha fuerza originó que me llegaran a decomisar todas mis embarcaciones, motos nuevecitas que tiraban en el corralón como si fueran basura y a todos los que se aliaban conmigo les hacían lo mismo, por eso muchos se habrían”.

El veracruzano recordó que en alguna ocasión una diputada federal le advirtió que tuviera cuidado pues ya había ocasionado mucho ruido, sin embargo su temor a perderlo todo pudo más al grado de andar tras “la caza” del gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto y entregarle una carta igual lo hizo con el presidente Felipe Calderón Hinojosa.

La respuesta inmediata no fue lo que él esperaba, llegaría la recomendación de que se fuera del estado porque las cosas estaban muy calientes, en ese tiempo las autoridades municipales favorecían a los grandes hoteleros bajo el argumento de que generaban muchos empleos.

¿Dónde quedan mis derechos como mexicano?

Ramírez Lara se cuestionó dónde quedaban sus derechos como mexicano, ahí recibió el apoyo de muchos amigos que le recomendaron no dejarse intimidar y continuar su lucha, sin embargo y pese a las circunstancias decidió sacar del estado a su familia por espacio de seis meses con el apoyo de la Marina Armada de México.

El aguerrido veracruzano se envalentonó aún más y con el apoyo de amigos de los medios de comunicación decidió continuar la lucha, entrevistas en la ciudad de México obligaron a políticos poderosos a sacar las manos del asunto ante el temor de ser exhibidos a nivel nacional.

“Esta lucha duró poco más de 4 años y el presidente Calderón instruyó a Gómez Mont que era el Secretario de Gobernación a atender el caso, yo estaba casi en la calle, sin prácticamente nada, sin embrago no paré en gran medida por el apoyo de amigos, inclusive extranjeros que me decían ¡Miguel no pares! Es necesario que alguien pare todo lo que está sucediendo”.

“Todo se tranquilizó cuando el Secretario de Gobernación le envió una carta al gobernador, carta que también me envió a mí donde preguntaba qué estaba pasando, le mandan al capitán de puerto dos notificaciones de la Función Pública y ahí fue que se comenzaron a disculpar y a firmar la paz, al final ganamos esta lucha, la propia PROFEPA se disculpó con nosotros, también la SEMARNAT, si bien es cierto que en una guerra así no hay triunfadores si te queda la satisfacción de no haber claudicado, tampoco se cerró el negocio, las fuentes laborales se mantuvieron todo este tiempo, en ese tiempo, hace 6 años y medio conocí al Dirigente Nacional de la UGOCP, Luis Gómez Garay quien luego de platicar conmigo y seguramente investigarme me apoyó para obtener un nuevo crédito, poco tiempo después me pidió encabezar a la organización aquí en Quintana Roo.

Nota de la Redacción. El pasado Domingo 10 del presente mes Miguel Ángel Ramírez Lara rindió protesta como delegado de UGOCP en Quintana Roo.

 

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